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HARRY ARLING

País: Países Bajos

Especialidad: convertir plásticos viejos en arte.

Experiencia: más de 10 años

Ocupación: artista

Entrevista con el creativo Harry Arling
Harry Arling es artista hasta la médula: un verdadero creativo. Además, resulta que es muy fan de Dremel, ¡así que ya es hora de hacerle algunas preguntas!

«Creo “kosmotronics”, que son obras de arte hechas a partir de residuos de plástico. Mis trabajos van desde pequeñas pistolas de agua hasta aspiradoras de mano y desde cascos de protección hasta grandes huevos de Pascua: aprovecho hasta la última pieza de plástico. La gente no siempre se cree que mis obras están hechas casi totalmente de plástico, ¡pero sí lo están!»

«Eso depende. A veces me encargan una obra de arte, en cuyo caso el producto final dependerá de lo que quiera mi cliente. Por ejemplo, una vez me pidieron convertir un casco de protección en una obra de arte colgante. El cliente quería que se reconociera la forma del casco, pero la obra final iba a ser para un uso muy diferente. Fue un reto divertido.

La gente me suele dar material o lo busco yo en algún lado. A veces lo tengo por ahí en algún rincón medio año hasta que lo utilizo. Como muchas de mis obras son bastante pequeñas, mi equipamiento preferido es una multiherramienta Dremel con eje flexible. Me parece que este complemento es mucho más versátil y manejable que otras herramientas».

Harry contándonos más sobre su arte

Le preguntamos a Harry cómo se le ocurren las ideas y de dónde saca la inspiración. Vea el vídeo aquí:

¿Tienes algún consejo que te gustaría compartir?

«Descubrí, de casualidad, que el pulido funciona muy bien con plásticos blandos. Sin embargo, el plástico blando se funde más rápido, así que conviene utilizar una velocidad de giro más lenta. El disco de pulir crea una superficie suave, lo que hace que la pintura se adhiera mejor. ¡Una forma estupenda de matar dos pájaros de un tiro!»

¿Cuál es la mejor reacción que has tenido a tus obras de arte?

«Fue durante la Florence Biennale. Me moría por participar en la feria, pero hay que pagar para exponer ahí. Gracias a una campaña de crowdfunding, al final pude participar y exponer dos obras de arte, ya que exponer una tercera obra habría sido más caro. Decidí optar por un enfoque distinto: llevé puesta una de mis obras: ¡un casco kosmotronic! A la feria asistieron 450 artistas, pero en un abrir y cerrar de ojos todo el mundo estaba hablando de mi casco. ¡Me vino genial para romper el hielo! La verdad es que fue una idea muy inteligente, aunque esté mal que yo lo diga. Ja, ja, ja».

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